sin duda, al paso que vamos, acabaremos dependiendo completamente de las máquinas.
Los ingenieros de la actualidad, ambiciosos, no se paran a pensar, si lo que inventan acarreará buenas o malas consecuencias para la humanidad y para el planeta en que vivimos, y, por lo que he vivido en mis 2 años de ingenieria, no han aprendido nada de los errores anteriores ni tienen intención de cambiar. Por ejemplo, siguen empeñados en la investigación de la Inteligencia Artificial, sin plantearse si quiera, qué será de una máquina que sienta como nosotros y se vea sola en el mundo. Tampoco se plantean la hipótesis de que pueda suceder algo parecido a la película Matrix, donde los humanos lleguemos a depender tanto de las máquinas que nos convirtamos en sus esclavos, sólo tienen ojos para su realización personal mediante inventos imposibles. Aunque el caso no sea tan extremo, una dependencia muy alta sería fatídica, pues el margen de error sería nulo, ya que si fallasen las máquinas, el ser humano sucumbiría.
Desde mi punto de vista, la culpa es del método de enseñanza que hay en las ingenierias, en concreto, el de las Escuelas de la Universidad Politécnica de Madrid. Obliga a los estudiantes a aislarse del mundo exterior, para poder conseguir aprobar las asignaturas (cantidades inhumanas de materia de estudio) de tal forma que se convierten en seres autómatas que no se plantean cuestiones más allá de la realidad "objetiva" que dicen analizar. De esta forma, pierden toda capacidad de juicio sobre sus acciones, lo que implica que la finalidad y consecuencias de sus inventos quede completamente
en manos de la fortuna. No hay más que ver la foto que has elegido para acompañar la entrada de tu blog, la cual plasma perfectamente el desacierto de uno de esos inventos. Si los seres humanos tenemos suficiente capacidad como para ser responsables de nuestra propia existencia, no podemos dejar en manos de estas personas el destino de todo un planeta. Como, ahora mismo, es lo que ocurre, no hay más que esperar a que la suerte decida nuestro fin.
No estoy en contra de los avances tecnológicos, pues pueden incluso ayudar a mejorar nuestra existencia (como la investigación de nuevas formas de medicina (células madre etc.)), pero sí en contra de cómo, muchas veces, son llevados a cabo (p. ej. subvenciones del ejército, que, obviamente, está interesado en que los inventos sean de su utilidad).
sin duda, al paso que vamos, acabaremos dependiendo completamente de las máquinas.
Los ingenieros de la actualidad, ambiciosos, no se paran a pensar, si lo que inventan acarreará buenas o malas consecuencias para la humanidad y para el planeta en que vivimos, y, por lo que he vivido en mis 2 años de ingenieria, no han aprendido nada de los errores anteriores ni tienen intención de cambiar. Por ejemplo, siguen empeñados en la investigación de la Inteligencia Artificial, sin plantearse si quiera, qué será de una máquina que sienta como nosotros y se vea sola en el mundo. Tampoco se plantean la hipótesis de que pueda suceder algo parecido a la película Matrix, donde los humanos lleguemos a depender tanto de las máquinas que nos convirtamos en sus esclavos, sólo tienen ojos para su realización personal mediante inventos imposibles. Aunque el caso no sea tan extremo, una dependencia muy alta sería fatídica, pues el margen de error sería nulo, ya que si fallasen las máquinas, el ser humano sucumbiría.
Desde mi punto de vista, la culpa es del método de enseñanza que hay en las ingenierias, en concreto, el de las Escuelas de la Universidad Politécnica de Madrid. Obliga a los estudiantes a aislarse del mundo exterior, para poder conseguir aprobar las asignaturas (cantidades inhumanas de materia de estudio) de tal forma que se convierten en seres autómatas que no se plantean cuestiones más allá de la realidad "objetiva" que dicen analizar. De esta forma, pierden toda capacidad de juicio sobre sus acciones, lo que implica que la finalidad y consecuencias de sus inventos quede completamente
en manos de la fortuna. No hay más que ver la foto que has elegido para acompañar la entrada de tu blog, la cual plasma perfectamente el desacierto de uno de esos inventos. Si los seres humanos tenemos suficiente capacidad como para ser responsables de nuestra propia existencia, no podemos dejar en manos de estas personas el destino de todo un planeta. Como, ahora mismo, es lo que ocurre, no hay más que esperar a que la suerte decida nuestro fin.
No estoy en contra de los avances tecnológicos, pues pueden incluso ayudar a mejorar nuestra existencia (como la investigación de nuevas formas de medicina (células madre etc.)), pero sí en contra de cómo, muchas veces, son llevados a cabo (p. ej. subvenciones del ejército, que, obviamente, está interesado en que los inventos sean de su utilidad).